miércoles, 29 de julio de 2009

CUANTOS MÁS SE SUMARÁN?

Por los homicidios no esclarecidos

Tiene la PGJE cuentas pendientes en Comondú

Además de otros casos que causaron impacto por la forma que ocurrieron, se cumplieron dos años del asesinato de José Guadalupe Díaz Salazar, y de lo que se sabe, es menos que al principio

Manuel Espinoza

Al igual como ha ocurrido en otros municipios del Estado, en Comondú se han registrado hechos de sangre que han acaparado la atención de la sociedad por la forma de cómo ocurrieron, y que al mismo tiempo se ha exigido su esclarecimiento, sin embargo, al parecer no es la misma importancia que le dan las autoridades encargadas de hacerlo, ya que de las investigaciones en torno a ellos, podría decirse que están peor que al principio. No hay avances.

El pasado domingo, 27 de julio, se cumplieron dos años del homicidio en contra de un comerciante vecino de la colonia Pueblo Nuevo de Ciudad Constitución, quien al parecer con engaños fue llevado a Ciudad Insurgentes, donde cuatro sicarios le vaciaron a boca de jarro sus armas calibre 9 milímetros, ante la vista de su propio hijo y un ejidatario, a pesar de ello, hasta el momento no se ha esclarecido el caso.

Se recuerda que los hechos ocurrieron durante la mañana del viernes 27 de julio del 2007, cuando el ahora occiso, José Guadalupe Díaz Salazar, junto con su hijo de nombre Oscar Díaz Leyva, de 21 años de edad, llegó a un predio ubicado a la salida Norte de Ciudad Insurgentes, lugar donde se había quedado de ver con Gilberto Navarro Savín, presuntamente para la compra venta de unos terrenos aledaños a las instalaciones donde anteriormente funcionara el bar El Tenampa, propiedad del ejidatario Navarro Savín.

Eran alrededor de las 11:30, cuando al estar en el lugar, llegaron tres sujetos a bordo de una camioneta marca Ford, línea Ranger, color blanco, modelo 1998, tipo media cabina y media, de la cual descendió uno de ellos y a quema ropa disparó contra Díaz Salazar, causándole la muerte de manera instantánea, mientras su hijo resultaba herido al intentar huir, siendo testigo de todo ello, Gilberto Navarro Savín, sobre quien cayó la sospecha de estar involucrado, ya que presuntamente atrajo a la víctima a dicho lugar, además de no ser agredido y ocurrido los hechos, se alejo sin prestar ayuda al joven lesionado.

Durante las investigaciones, se estableció que Navarro Savín fue hasta Ciudad Constitución para ofrecer los terrenos a Díaz Salazar, acordando verse en dicho lugar, lo que hizo presumir que estaba relacionado con los sicarios, por lo que Carlos Delgado Méndez, titular del Juzgado I de Primera Instancia del Ramo Penal de Ciudad Constitución, ordenó que fuera arraigado en su domicilio durante 30 días, mismo periodo para el joven hijo del occiso, pero a este último se le levantó dos días después, quedando únicamente el ejidatario, bajo vigilancia policíaca, medida que fue retirada al mediodía del sábado.

De acuerdo con información de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), días después, jornaleros de la comunidad de Ramaditas, al andar buscando leña encontraron un vehículo quemado y cuyas características coinciden con las de la unidad donde presuntamente huyeron los asesinos de Díaz Salazar.

Dicho vehículo, fue encontrado en las inmediaciones del paraje conocido como “La Curva del Diablo”, la cual se encuentra a 5 kilómetros de la población antes mencionada, donde los leñadores observaron una fumarola (columnas de humo) y al acercarse se percataron que era el carro que se estaba quemando, informando de lo anterior a las autoridades, pero al acudir en su búsqueda, agentes de la Policía Ministerial y el fiscal especializado en homicidios dolosos de la zona Norte, no encontrando nada el primer día, siendo al siguiente cuando lo ubicaron al pick-up, pero enterrado y completamente quemado, siendo necesario utilizar una grúa para sacarlo y llevarlo posteriormente a los patios de la Procuraduría en Ciudad Insurgentes.

Antes, a principios de año, el 24 de enero en un domicilio de la colonia Infonavit San Martín, un michoacano avecindado en el lugar, fue muerto a balazos por un amigo de parranda, siendo testigo de los hechos la esposa del ahora occiso. De lo anterior, se informó que la madrugada de ese día, también en viernes, se supo de un homicidio ocurrido en la casa localizada sobre las calles San Carlos y Santo Domingo, en la citada colonia, donde las autoridades encontraron muerto a Juan Manuel Ceja Robles, quien presentaba dos balazos 9 milímetros en el pecho, siendo identificado por quien dijo ser su esposa, una mujer de 16 años de edad.

Las investigaciones arrojaron que el crimen se cometió al calor de las copas y luego de una discusión por asuntos relacionados con las drogas, ya que el occiso, su victimario y otras personas, durante la noche previa estuvieron ingiriendo bebidas embriagantes, por lo que todos, al menos cuatro, vieron y supieron del homicida, mismo que no pudo ser atrapado por las autoridades a pesar del despliegue policiaco que en esa fecha se realizó en todo el Estado.

Otro caso ocurrido en Comondú ese mismo año (2007), es la muerte de una niña de apenas cinco años de edad, quien falleciera a consecuencia de las lesiones provocadas por proyectil de arma de fuego, mismas que iban dirigidas a su padre cuando toda la familia se dirigía a puerto San Carlos procedentes de Ciudad Constitución. De lo anterior, nada volvieron a decir las autoridades.

Fue en los primeros días del mes de diciembre del 2007, cuando se supo que la menor Jeysi Janeth Montoya Encinas, de apenas cinco años de edad, había muerto antes de llegar al Hospital General de Ciudad Constitución, por las causas mencionadas.

La infante, hoy occisa, junto con su padre de nombre Raymundo Montoya López, su madre y hermano mayor de 12 años, (de estos últimos omitimos generales), viajaban a bordo de una camioneta Explorer Sport Track, manejada por Raymundo, cuando fueron perseguidos y atacados a balazos por los ocupantes de dos camionetas tipo suburban, en su huida, la Explorer tomó una brecha a la altura de la “Virgencita”, punto de referencia de la carretera que lleva de Ciudad Constitución a Puerto San Carlos, ahí, el conductor abandonó la unidad y su familia y se perdió en el monte, los agresores “ayudaron” a la mujer y sus hijos a llegar a Ciudad Constitución, dejándoles en el parque que se ubica frente a un Jardín de Niños, precisamente a un costado del Hospital, hacia donde se dirigió la mujer para llevar a su hija, quien antes de recibir atención médica, dejó de existir.

Ya mas reciente, en marzo del 2008, se tiene el homicidio de Edgar Ulises Fregoso Soto, a manos de quien según era su amigo, Ruperto Gómez Estrada, y/o Carlos Javier, y/o Carlos Gómez Soto, quien a boca de jarro le disparó varios balazos causándole la muerte de manera instantánea.

Los hechos se desarrollaron el 23 de marzo, durante las fiestas tradicionales de la comunidad de Benito Juárez, en el Municipio de Comondú, en el taste, ya que se efectuaban carreras de caballo, y ante testigos, el homicida llegó a bordo de una camioneta Chevrolet Silverado de color Blanco, y sin descender, disparó contra Fregoso Sosa, alcanzando a lesionar a otro amigo de este, de nombre Miguel Ángel.

A pesar de que de manera inmediata se difundió una foto del presunto asesino y que la camioneta donde huyera fue localizada en las inmediaciones del poblado de Villa Morelos, 10 kilómetros al Norte de Ciudad Constitución, la ubicación o captura del asesino no ha ocurrido hasta el momento, sumando este caso a los ya mencionados y otros ocurridos en fechas anteriores, como del joven encontrado sin vida en las inmediaciones de un conjunto habitacional a espaldas de la clínica del Seguro Social, aclarando que solo se hace referencia a los registrados en la jurisdicción municipal de Comondú y a partir de enero del 2007.

A lo anterior se debe sumar la presunta desaparición del ganadero y comerciante Rogelio Saldaña Cuevas, quien junto con su amigo, el abogado y ex Ministerio Público Federal, César Gómez Flores, a quienes de manera inexplicable no se les volvió a ver con vida desde la tarde del domingo 13 de septiembre del 2008, cuando salieron del taste “Rancho Huichapa”, de la jurisdicción de Villa Morelos, a bordo de una camioneta Ford F-150 de color blanco, la cual sería encontrada al día siguiente en las inmediaciones de Ciudad Insurgentes.

De este caso también se guarda hermetismo, y en faltan 45 días para que se cumpla un año de lo sucedido, y hasta el momento no hay mayores avances que los que se tienen en los otros eventos citados., mientras familiares y la sociedad en general, sigue esperando resultados de las investigaciones por parte de la Policía Ministerial.

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